Perito informático: cuándo lo necesitas y qué puede acreditar

Un perito informático es un profesional que analiza dispositivos, archivos y sistemas para responder, con criterio técnico y por escrito, a las preguntas que un procedimiento plantea sobre prueba digital: si un mensaje es auténtico, si un archivo fue modificado, de dónde salió una imagen, qué ocurrió realmente en un ordenador. Su dictamen se aporta al juzgado y el tribunal lo valora conforme a las reglas de la sana crítica.

La pregunta que casi nadie plantea antes de contratarlo es la que más ahorra: qué parte del trabajo podría haberse evitado. Un peritaje sobre material que ya nadie puede vincular a su origen es caro, lento y de resultado incierto. El mismo material certificado en el momento de su captura no habría necesitado peritaje en absoluto.

Esta guía explica qué hace realmente un perito informático, qué puede y qué no puede acreditar, cómo se le instruye para que su dictamen sirva de algo, y en qué situaciones conviene actuar antes en lugar de después.

Qué hace un perito informático

El perito informático no decide quién tiene razón. Aporta al procedimiento un conocimiento técnico del que el tribunal carece, respondiendo a preguntas concretas dentro de los límites de lo que la evidencia permite afirmar.

El marco de la prueba pericial en la LEC

Los artículos 335 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil regulan la prueba pericial. El artículo 335 fija su finalidad: aportar conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos para valorar hechos relevantes. El artículo 340 exige que el perito posea el título oficial correspondiente a la materia. El artículo 347 permite que comparezca en el juicio para explicar su dictamen y responder a las preguntas de las partes. Y el artículo 348 establece que el tribunal lo valorará conforme a las reglas de la sana crítica, sin que exista valor tasado.

Perito de parte y perito designado judicialmente

El perito de parte lo contrata directamente quien va a aportar el dictamen, que se acompaña con la demanda o la contestación. El perito designado judicialmente se nombra a instancia de parte conforme al artículo 341, por sorteo de las listas remitidas por los colegios profesionales. No hay una jerarquía formal entre ambos: el tribunal valora los dos con el mismo criterio. Sí hay una diferencia de percepción, y por eso un dictamen de parte especialmente bien fundamentado en la metodología pesa más que uno que se limita a conclusiones.

Qué preguntas puede responder

Un perito informático puede acreditar, entre otras cosas, si un archivo ha sido modificado después de una fecha determinada, si los metadatos de una imagen son coherentes con la fecha declarada, si un correo procede realmente del servidor que dice, si un dispositivo contiene rastros de material borrado, o si un sitio web reproducía un contenido concreto en un momento dado. La lista es amplia, pero tiene un límite estructural que conviene entender.

Qué no puede acreditar un peritaje posterior

La limitación no está en la competencia del profesional sino en la naturaleza del análisis a posteriori.

Lo que no dejó rastro no se recupera

Un mensaje temporal de WhatsApp que se eliminó automáticamente, un contenido borrado por su autor pasado el margen que la aplicación concede, una publicación retirada de una red social antes de que nadie la capturara: en muchos de estos casos no queda material sobre el que trabajar. El perito puede intentar la recuperación en el dispositivo, con resultado incierto y coste elevado, y puede no encontrar nada. La ausencia de hallazgo no prueba que el contenido no existiera, pero tampoco prueba que existiera.

La conclusión es probabilística

Cuando se trata de determinar si una imagen ha sido manipulada, el análisis forense busca indicios: incoherencias en la compresión, discontinuidades en el ruido, artefactos de edición. Encontrarlos apoya la conclusión; no encontrarlos no la descarta. La conclusión se expresa en términos de compatibilidad y probabilidad, y esa formulación, correcta desde el punto de vista técnico, es también la que la contraparte va a explotar.

El problema se agrava con la IA generativa

Las herramientas de generación y retoque mejoran más deprisa que las de detección. Un documento falsificado con IA generativa puede no presentar ninguno de los indicios que un análisis busca, sencillamente porque nunca hubo una edición sobre un original: el archivo nació ya falso. Aquí el peritaje posterior parte en desventaja estructural, y esa desventaja se ensancha con cada nueva versión de los modelos.

Cómo instruir a un perito para que su dictamen sirva

Un dictamen inútil suele serlo por el encargo, no por el profesional.

Formular preguntas concretas y verificables

Pedir a un perito que analice un teléfono es un encargo sin destino. Pedirle que determine si un archivo concreto fue modificado después de una fecha, si los metadatos de tres imágenes son coherentes entre sí, o si existe rastro de una conversación en un periodo determinado, produce respuestas que un tribunal puede usar. Cada pregunta debe poder contestarse con sí, no, o no es posible determinarlo.

Entregar el material sin haberlo tocado

El error más frecuente antes de un peritaje es manipular la evidencia con buena intención: reenviarse los archivos por correo para tenerlos a mano, hacer capturas de pantalla de las conversaciones, copiar las fotos a otra carpeta. Cada una de esas operaciones altera metadatos y debilita la cadena de custodia. El material se entrega tal cual está, y si hay que trabajar sobre él se hace con copias, no con los originales.

Preservar la cadena de custodia desde el primer momento

Desde que se detecta que algo puede acabar en un procedimiento, conviene documentar quién ha tenido acceso al material, cuándo y con qué finalidad. Un dictamen técnicamente impecable sobre material cuya trazabilidad no puede reconstruirse deja abierta la vía de impugnación más simple de todas.

Cuándo conviene certificar en lugar de peritar

Peritaje y certificación no compiten: actúan en momentos distintos y responden a preguntas distintas.

La diferencia de momento

La certificación se aplica cuando el contenido nace o se detecta, y fija su autenticidad hacia adelante. El peritaje se aplica cuando ya hay conflicto, y trata de reconstruir hacia atrás. Todo lo que se certifica en origen deja de necesitar reconstrucción, y con ello desaparece el terreno donde se libran la mayoría de las impugnaciones.

Escenarios donde la certificación previa resuelve

Hay situaciones en las que se sabe de antemano que el material puede acabar discutido: una conversación que se está deteriorando, un contenido difamatorio publicado en una red social, el estado de un inmueble antes de un arrendamiento, el avance de una obra, un daño recién producido. En todas ellas se puede capturar y sellar en el momento, y lo que se obtiene no es un dictamen sino un hecho fijado: consta qué se capturó, cuándo, desde dónde y que no ha cambiado desde entonces.

Escenarios donde el peritaje sigue siendo insustituible

Cuando el material ya existe y nadie lo certificó, cuando hay que recuperar contenido borrado, cuando la contraparte ha planteado una impugnación técnica que exige respuesta técnica, o cuando hay que analizar un dispositivo del que se sospecha un uso indebido, el peritaje es la vía. También lo es cuando el juzgado designa perito conforme al artículo 341 y no queda margen de elección.

TrueScreen, the Data Authenticity Platform, actúa en el primer escenario: captura el contenido en origen, le aplica un hash SHA-256 y un sello de tiempo cualificado eIDAS emitido por un prestador cualificado, y genera un informe forense con la cadena de custodia documentada. No sustituye al perito cuando hace falta un dictamen; evita que haga falta en los casos en los que todavía se está a tiempo.

Preguntas frecuentes sobre el perito informático

¿Qué es un perito informático y qué hace?
Es un profesional que analiza dispositivos, archivos y sistemas para responder por escrito a preguntas técnicas que plantea un procedimiento: si un archivo fue modificado, si un correo procede del servidor que dice, si una imagen es coherente con la fecha declarada. Su dictamen se aporta al juzgado y el tribunal lo valora conforme a las reglas de la sana crítica, según el artículo 348 LEC.
¿Qué diferencia hay entre perito de parte y perito judicial?
El perito de parte lo contrata quien va a aportar el dictamen, que se acompaña con la demanda o la contestación. El perito judicial se designa a instancia de parte conforme al artículo 341 LEC, por sorteo de las listas de los colegios profesionales. No hay jerarquía formal entre ambos: el tribunal los valora con el mismo criterio.
¿Puede un perito recuperar mensajes borrados?
A veces sí y con frecuencia no. Depende del dispositivo, del tiempo transcurrido y de si el espacio ha sido sobrescrito. Los mensajes temporales eliminados automáticamente suelen no dejar material utilizable. La ausencia de hallazgo no prueba que el contenido no existiera, pero tampoco prueba que existiera, y ese empate no favorece a quien tiene la carga de probar.
¿Cómo se le debe encargar el trabajo a un perito?
Con preguntas concretas que puedan contestarse con sí, no, o no es posible determinarlo. Pedir que analice un teléfono es un encargo sin destino; pedir que determine si un archivo fue modificado después de una fecha concreta produce una respuesta que un tribunal puede usar. Además, el material se entrega sin haberlo tocado: reenviárselo por correo o hacer capturas de pantalla altera metadatos y debilita la cadena de custodia.
¿Es mejor certificar antes o peritar después?
Cuando todavía se está a tiempo, certificar. La certificación fija la autenticidad hacia adelante en el momento de la captura; el peritaje intenta reconstruirla hacia atrás cuando ya hay conflicto. Todo lo que se certifica en origen deja de necesitar reconstrucción. El peritaje sigue siendo insustituible cuando el material ya existe sin certificar, cuando hay que recuperar contenido borrado o cuando el juzgado designa perito.
¿Por qué la IA generativa complica el peritaje de documentos?
Porque el análisis busca indicios de edición sobre un original, y en un documento generado con IA no hubo edición: el archivo nació ya falso. Puede no presentar ninguno de los rastros que un peritaje rastrea. Esa desventaja es estructural y se ensancha con cada nueva versión de los modelos generativos.

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