Un archivo no es una prueba. No hasta que está certificado.
Fotos, vídeos, documentos y mensajes deciden cada día siniestros, contratos y sentencias. Todos pueden ser editados, regenerados o simplemente negados. La certificación es lo que convierte un archivo en un hecho que se sostiene cuando alguien lo impugna.
En una disputa: tu palabra contra la suya
En una disputa: prueba con valor legal
Los datos no certificados tienen un precio. Solo se paga más tarde.
En cuanto un contenido se pone en duda deja de servir: ya es tarde para volver atrás y demostrar de dónde viene.
Fraudes que no puedes refutar
Facturas alteradas, daños simulados, capturas de pantalla creadas para parecer reales. Cuando el origen no se puede demostrar, la carga de la duda recae sobre quien actuó de buena fe.
Disputas decididas por opiniones
Si un archivo se puede cuestionar, el caso se decide por quién resulta más convincente y no por lo que ocurrió de verdad. Meses de trabajo, y un desenlace que no controlas.
Confianza que no vuelve
Basta un solo contenido descubierto como manipulado para poner bajo examen todo lo demás: informes, reclamaciones y decisiones del pasado.
Qué hace que un dato digital se sostenga
No toda copia, copia de seguridad o hash sirve como prueba. La norma ISO/IEC 27037 es el estándar internacional para el tratamiento de la prueba digital y fija cuatro requisitos que deben cumplirse en conjunto.
El contenido representa el hecho exactamente como ocurrió, con un origen verificable.
Nada ha cambiado desde el momento de la captura, y cualquier cambio sería evidente.
Cada paso, desde la adquisición hasta la conservación, está documentado y se puede reconstruir.
El resultado es apto para ser aceptado y utilizado en un proceso judicial.
Cumplir solo uno no basta: una marca de tiempo sin adquisición forense, o un archivo sin cadena de custodia, sigue dejando margen para la impugnación. TrueScreen es la única solución patentada plenamente conforme con la ISO/IEC 27037, por lo que cada captura cumple los cuatro requisitos por diseño.
Qué se sella, en el momento de la captura
El sello se aplica donde nace el contenido, antes de que nadie pueda tocarlo: no tras la subida, no sobre una copia, no sobre un archivo que ya ha circulado.
Esa es la diferencia entre guardar un archivo y tener una prueba.
Qué se puede certificar
La certificación es independiente del tipo de contenido: importa cómo se adquiere el dato, no qué tipo de dato es.
Cada elemento se adquiere, se verifica y se sella en tiempo real, y luego se conserva: auténtico cuando se creó, y demostrablemente auténtico años después.
Dónde la certificación cambia el resultado
Legal y forense
Chats, correos y contenidos web que resisten el contrainterrogatorio en lugar de ser descartados como capturas de pantalla.
Seguros y siniestros
Daños documentados en el lugar, con tiempo y ubicación demostrados: el fraude se detiene antes del pago y los siniestros honestos se cierran antes.
Empresa y cumplimiento
Entregas, auditorías e inspecciones demostradas, no solo registradas, cuando lo pide un cliente o una autoridad.
Construcción y trabajo de campo
Estado del lugar y avance fijados en tiempo y espacio, de modo que las variaciones y responsabilidades se resuelven con hechos.
Medios y periodismo
Imágenes y fuentes que no se pueden descartar como fabricadas, en un escenario donde todo se puede generar.
Sector público
Avisos de la ciudadanía y comunicaciones oficiales que constan como registro, transparentes y admisibles.
La pregunta ya no es si tus datos son verdaderos. Es si puedes demostrarlo.
La certificación cierra esa brecha una sola vez, en el momento de la captura, y para siempre.
